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Mientras
la ciudad oscurece contra la sombra de los árboles, el Domingo se apaga.
Pronto será noche de calles vacías y ventanas cerradas. La realidad nos
golpea como un agua cualquiera y fría.
El día avanza hacia nosotros agitando la
brisa que lo anuncia y yo resisto... Pero es inútil... Sus corrientes
invisibles de un torrente sin agua me invitan a su escenario desolado,
solitario y casi triste...
Ya es Lunes... Lunes despoblado de
belleza... Lunes de ropajes desgranados... Lunes de irrealidad animada
que nos invita a ser parte del paisaje.
Y vamos hacia él en cámara lenta para no
llegar nunca, pero da saltos en la noche y corre rápido hacia nosotros.
Entonces, guarde las estrellas, tape la
luna, apague los grillos, corra la cortina de la niebla temprana,
enjuáguese los sueños con el rocío fresco, pinte el cielo de un azul
clarísimo, encienda el sol, déjelo en "tibio", suba el volumen de los
pájaros y desayúnese de un otoño a punto. Cuelgue en la puerta de la
esperanza un cartelito de bienvenida. Desparrame flores sobre los
jardines y salga a la calle y encare el Lunes afuera.
Piense qué sorpresas nos tendrá reservada
para hoy la vida... Qué otra cosa nos pondrá delante del salto que no
damos... Qué espléndida baraja de un eterno solitario nos arrojará...
Respire profundo y piense que será un día bueno, un pedazo diferente de
vida... Con suave pasión déle cuerda al corazón para nuevas emociones
porque mañana...
mañana será otro día... |