COLUMNA

DESENCUENTRO

 
     
 

Cuando te encuentro, te pierdo. Cuando te busco estabas aquí, a veces cuando ni lo imaginamos permanecemos en perpetuo desencuentro. Y así va pasando la vida. Con los tiempos distintos de todos nosotros, con esos tiempos que a veces parecen manejados por el diablo y a veces parecen iluminados por la magia de lo casual. ¿No son tiempos de desencuentros? A caso cuántas veces nos cruzamos con lugares donde siempre estuvimos sin encontrar nada y nos parece haber estado desde siempre allí. Cuántas veces repetimos historias y nos parecen nuevas? Cuántos años esperando algo y sin embargo seguimos sin tenerlo? Cuántos amores perdidos y casi siempre se encuentran en el corazón. Un lugar común pero un tiempo distinto, una vida en común y dos vidas parecidas, una distancia compartida, alguien que renueva la esperanza del encuentro perpetuo. Un espacio donde se cruzan dos vidas que sin saberlo jamás tienen alguien en común.

 

Te veo y no te se. Te se y no te encuentro jamás. Búsqueda misterio de  los tiempos... Y qué es el tiempo? Y qué es el encuentro? Cómo saber antes que suceda, aquello que quiera que pase. Al año se lo despide pero no sabemos por qué. Al año se lo recibe pero no sabemos cómo. Mientras sueño con encuentros nuevos, deberé despegar de los destiempos anteriores y ya añejos de mi corazón. Tal vez habrá que esperar que ese tiempo vuelva. Y vuelvo una y otra vez a caer en el tiempo, una y otra vez a caer en distancia, las cosas no suceden todas juntas, las personas no tienen el mismo tiempo, algunas caen rápido otras más lentas, otras no quieren caer, otras y aquellas no les pesa la lentitud de los tiempos o el temblor de algunos. Tal vez esto a ustedes no les importe, tal vez carezca de sentido, pero todos somos de un lugar, todos pertenecemos para siempre a ese lugar y es allí donde nos sentimos en paz.
 

Claudia Beatriz Gómez

Revista Floresta y Su Mundo

Nº 191 - Año 16

Marzo de 2006

 
     
 
 


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