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Salí temprano de casa aun mamá dormía;

el cielo estaba celeste y las calles estaban vacías.
Llegué al Colegio y entré a la clase;
al rato llegó el maestro y todos los chicos lo saludamos.
De pronto el maestro repetía una sola palabra; siempre la misma.
Me acerqué y le pregunté:
- ¿Por qué repite lo mismo?
Sorprendido me miró; y respondió:
- ¡Eso es lo único que sé! ¡Si no te gusta... puedes retirarte!
Miré a mis compañeros, y me sorprendí mucho, pues tenían la misma cara que
el maestro!
Salí del colegio y vi que toda la gente tenía la misma cara...
Cuando llegué a casa busqué a mamá, y le conté lo ocurrido.
Cuando ella me miró... sorprendido quedé, pues tenía el mismo rostro de
todos.
Fui a mi cuarto y muy contrariado me eché en un sillón.
Luego entré a mi baño; me miré al espejo...
Yo tenía la misma cara de todos...
Comencé a rascármela y vi que en mi cuello había un pequeño cierre.
Lo abrí, y...
Como un saco mi cuerpo cayó hacia el piso.
Me quedé sin nada...nada...
Me miré con miedo al espejo y vi una Luz...
No sé como, pero comencé a volar de un lugar a otro, cuando de pronto sentí,
que el brillo del Sol me atraía.
Lo miré, y el Sol me sonrió y me dijo:
- Ven a mí...
Viajé hacia él y...
de pronto el Sol se agrandaba,
y se agrandaba,
y se agrandaba...
hasta que Todo se hizo pura Luz...
FIN |
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