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Me
tienes cautiva y yo ¡sin saberlo!
aunque quiera liberarme, sola no podría
me tienes cercada con tu gran maestría
que intentándolo sola yo no podría.
Me tienes cautiva, y no puedo creerlo
que lograste adiestrarme como a una fierecilla
encendiste los leños al llegar a mi vida
y la llama arde, y su luz obnubila.
Corrí escapando como forajida
dándome tu alcance prolongando mi vida
me pusiste al resguardo de las bestias que gemían,
pues se habían propuesto que sería yo su comida.
Hoy que ya me tienes, atada a tu vida
me siento importante, y soy la heroína
de los cuentos de hadas que de niña leía
y enfrento el peligro, contigo cautiva.
Ya no me resisto, camino sin prisa
soy hoja de tu árbol, soy rama caída
que brota en primavera, se recobra y da vida
porque eres tu el sol que a diario me ilumina. |
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