Cuando yo me vaya al cielo
para reunirme contigo
ya
no llevaré mis lágrimas
ni
tampoco mis gemidos.
No
te preguntaré nunca
¿por qué me has antecedido?
dejándome el alma muerta
en
un corazón vivo.
Hoy debo ser muy fuerte
como te lo he prometido
y
transitar sola la vida
porque tu ya no estás conmigo.
Solo quiero pedirte
que ruegues a nuestro divino AMIGO
que de allí me envíe las fuerzas
para no desmayar en este camino.
Se
que llegará el día
que oiré un mágico sonido
de
un coro celeste de ángeles
que me llevarán a reunirme contigo.
Allí se acabarán las noches
en
vela por no haber dormido
acariciando tu almohada
el
nido que quedó vacío.