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Te ibas quitando la
blusa
que transparentaba tus carnes
se te subió la vergüenza al rostro
y eso logró desorientarme.
Habías pagado tu consulta
y el precio de tanto esperarme
hasta que aparecieron magullones
salpicados cual grandes lunares.
Intuí que algo muy grave
tu venías a contarme
me acerqué hasta tu silla
y solo atiné a abrazarte.
Decidí dejar que lloraras
desahogándote hasta hartarte
parecías como un bebé
refugiándose en su madre.
Mujer de rostro ¡tan triste!
¡Cuánto tiempo tu esperaste!
Para denunciar a la bestia
que estuvo a punto de matarte.
Pero hoy llegó el gran día
y prometí salvarte.
Se acabaron las torturas
y el que te castigó irá a la cárcel.
Se te iluminaron los ojos
y eso para mi fue bastante
al saber que de antemano
la batalla tu ganaste.
No mas cuerpo mutilado
no mas agresiones verbales
no mas llantos de tus hijos
no mas castigos agraviantes.
En ti defiendo los derechos
de tantas mujeres postulantes
a vivir cargando en sus hombros
delitos ¡tan aberrantes! |
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