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¡Qué
manera de descender !Señor... para levantarme
dejaste tu trono excelso para venir a buscarme
las glorias eternas dejaste para rescatarme
naciste en un pesebre para tu humanidad mostrarme.
Desde el pesebre a la cruz tu vida pasaste
haciendo bien a todos por mandato de tu Padre
a los enfermos que acudían tu poder les mostraste
y aún con tu mano amorosa a muchos solo tocaste.
¡Que poco reconocimiento !en este mundo encontraste
aún entre tus hermanos, hijos de una misma madre
sin embargo seguiste y no te amedrentaste
eras el hijo de Dios y aún así te humillaste.
En una cruz te colgaron una multitud delirante
y cuando dijiste: ¡sed tengo! te dieron de beber vinagre.
pero en mudo silencio todo lo soportaste
aún el mismo abandono, de tu Santísimo Padre.
Y llegó el cruel momento que tu espíritu entregaste
ante las risas burlonas y en un reguero de sangre
sin embargo allí colgado a un ladrón perdonaste
librándolo de la muerte; al paraíso lo trasladaste.
La tumba hoy está vacía, porque Tú resucitaste
por mi se que lo hiciste ¿ como podré yo pagarte?
que descendieras ¡tan bajo! para luego levantarme
¡Señor mi vida te ofrezco! No tengo más para darte. |
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