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En las alas
del alba
volé una semana
montada en las nubes
besé las montañas.
De noche las estrellas
salpicaban mi cara
y la cómplice luna
alumbraba mi almohada.
Soñé que era libre
y como mariposa volaba.
El paisaje era mágico
y estar allí me encantaba.
La ciudad con sus ruidos
como una alfombra dejaba.
Y con alas en los pies
en el cielo bailaba.
La brisa era la música
que acompañaba mi danza.
Y en los brazos de Dios
yo segura descansaba.
Pero los sueños terminan
y como los cuentos acaban.
Más nadie borrará jamás
lo que viví en la montaña.
Sonidos del silencio
escribí en mi pentagrama.
Hasta mi musa no quería
que yo la despertara.
Pero le hice comprender
que sin ella no era nada.
Y así descendimos por la ladera
ella y yo; muy abrazadas. |
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