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Tal vez tú no me viste caminando entre la gente
pero yo si te vi sin advertirlo, indiferente.
Pasaste a mi lado, cosa que no es tan frecuente
y sentí como un fuego que me devoraba lentamente.
Es otoño tú y yo, ciudadanos de cuerpo presente
el destino nos enfrentó, en medio de tanta gente.
Aunque el cielo estaba gris, se hizo luz de repente
pues estabas ahí, esperando desde siempre…
Todos iban y venían, sin ninguna calma aparente
pero tu mirada en mi fijaste, sin dejar de sorprenderme.
Me quedé petrificada, y ya dejé de ser fuerte
este encuentro inesperado me quebró amor ¡al verte! |
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