|
Cuando
las melodías delirantes
Sostienen el tiempo en su regazo,
La fría almohada se cansa de suspirar,
Raras huellas revolotean
Entre la tonada ficticia del ayer,
Arrodilladas implorando un futuro incierto
Con rosas de piedra;
Y el fulgor de una corona de oro
Envuelve el camino a recorrer,
Vaga el padecer entre los sueños,
Recogiendo gotitas de consuelo,
Cada amanecer atestigua una carencia
Pues las delicias del banquete
Murmuran el delirio de las rosas
Que se alborotan al brillo de las estrellas fugaces,
Que apresuradas van a recoger los besos
Que liberan las aves enamoradas,
Aves que alegres perfuman el hogar olvidado.
Retoña la sonrisa,
Retoña la paz,
Retoña la brisa
Que acaricia la morada humilde. |