PRESENTACIÓN POEMAS CONTACTO
PABLO MARTÍNEZ ANTÚNEZ

ÁNGEL ADOLESCENTE

 
 

Mira lo que hay en estas calles,

Llena de nostalgia y amargura

¿Dónde está el amor que se dice?;

Cual si fuera una sonrisa dibujada sobre la pared, es mi historia,

Donde el murmullo de las sombras cobija mi silencio;

_Maldición... Heme aquí de nuevo,

Dime quien soy

Grítame con la voz de los sueños,

¿Acaso no sabes que los dioses me dan poder para volar?

Y ni tus desprecios  ni la razón logran  levantarme;

Mientras las lágrimas que refrescan el aliento de mi corazón florecen

Voy gritándole al silencio y a los que están ahí

Y ni siquiera saben que estoy aquí,

Sufriendo la burla de los extraños, que van caminando al cielo

Sin voltearse ni siquiera a verme, ellos siguen avanzando

Tal vez no existo;

Tal vez solo soy un producto de tu imaginación,

Pues no siento que estoy vivo,

¿Acaso respiro como los dioses?

Si los  insultos y los desprecios que vomitas en mi rostro

Son los que ahogan mi existir,

Y sin piedad, los tuyos repudian mi bella historia

Historia que escribo en el tiempo y en el recuerdo

Por calles y banquetas,

Y no sabes que soy yo

Quien se muere en tu espacio lentamente

Y el basurero que no clama

Por las migajas que le lloro;

Ahí está la muerte con los brazos abiertos

Que poco a poco voy rumbo hacia su sombra

Y el cementerio que no se queja

Si los tuyo o los míos van hacia él

Y el final, es el mismo para todos...

Donde la justicia y la igualdad no se niegan;

Aun no sé, si estoy aquí

O solo mi tristeza en la soledad

Que agobia el corazón de mis sueños;

Mientras la luna reina en el firmamento

Palabras dulces de amor vagan en mis labios

Implorando una paz,

Si, una paz que tal vez no existe;

Solo camino hoy, hacia un bello y hermoso lugar

Dejándome llevar por una guía, que desconozco su índole…

En realidad…

No se, adonde llega este camino que recorro cada día

Se que mi grito rebota en el llanto de las flores

Y por las calles obscuras se escuchan reclamos de los dioses benévolos

Que agitan mi cerebro,

Las tinieblas me cobijan en mi gran aventura

Teñida de melancolía y de llanto

Esperando un mañana que quizás no llegará,

Frustración, odio, rencor, es lo que soy, es lo que tengo

Y es lo que eres tu también,

Tu no me comprendes

Mas berreas sin piedad contra mi ser,

Por seguir la senda de las benditas drogas

Que están ahí siempre, consolando mi angustia

Y si la vergüenza y la reputación me juzgan,

No importa, por que no las conozco;

Me siento desesperado

Con ganas de gritar

Y lloro y tu no estás ahí,

No me escuchas, no te veo,

Por eso mi mundo te detesta;

Ven, sacadme de aquí,

Se que me estoy acabando

Libérame de las cadenas que atan mi ser

No me dejes por piedad, y deja de torturarme;

Ya terminará este llanto y este suspiro

Porque las sirenas ansiosas están esperando mi cuerpo inerte

Y de entonar el himno de siempre;

Ya la mañana abraza un nuevo día,

Mientras el repique de las campanas

Se escuchan allá y acá,

Y vas corriendo ya a pedir alas y licencia para volar al cielo;

Está bien, ven, alcánzame,

Ya estoy aquí, y el azul del cielo no se queja

Por ser yo un ángel que no posee alas;

De pronto despierto,

Y al final de cuentas es mi leyenda

Una  leyenda que nadie conoce,

Hasta que recorre las huellas de esta pesadilla.

 

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