|
Viajando en el beso del silencio,
Mientras ata mi voz el resbalo que flota,
Y nada detiene mi andar
Que dibujo en las sombras del centello,
Alivia mi apetito el encuentro dulce.
Preso del delirio que sostiene,
El viaje fatigado del fantasma
Sigue la melodía de la aurora,
Refugiando la viña del viajar,
Claman las risas de una tinta
Que alegres tiñan la vulgar voz,
Voz del pensamiento vagante
que emana el corazón,
Y palabras suaves trémulas
Torturan el centello del crepúsculo,
Y castiga el eco que peregrina,
Con un beso que escupe una rosa,
¿Creer la magia del amor?...,
Que balbucea en la cumbre,
Y en la cima divulgan ebrias melodías,
Menguando la sonrisas ignoradas
Al compás del viajar delirante,
Cada beso que se asoma
Es un pensar en el balcón de una carcajada. |