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Sentado en la banqueta de la esquina;
Las sombras de la noche murmuran tu ausencia;
Ya la luna se asoma en el horizonte
Rodeada de un ejército de estrellas
El último silencio se desvanece,
Y se agudiza mi desesperación;
Y los ojos tristes llenos, sollozan tu partida;
Mientras imploro tu regreso
Los reclamos del corazón quebrantado viajan por toda la ciudad,
Y mi grito que no atraviesan las murallas

Y la desolación que asfixia mi existir;
Toma mi suspiro en tu regazo
Y pronto vuelve a volar en este jardín,
Apiádate de mi padecer vida mía
Que solo sin tu amor no puedo vivir
Ya el cielo llora un mar de lágrimas
Y tú, no estás aquí;
Lágrimas que fluyen en el vapor de la queda
Cuán difícil es respirar en este laberinto,
Donde los sueños se desvanecen sin clemencia;
Y si tu melancolía se evapora en el vacío
Ya mi añoro te espera a regocijarte,
Ha quedado atrás el buqué de la alegría
Lejano ha quedado la dulzura de tus besos
Y el adiós que sin compasión destroza a corazones
Está ahí,
En el vapor de tu agonía
En el balcón de tus sueños
En el silencio del sentir
En la mar de la alegría
En la suavidad de las caricias
Ya la mañana cerca está
Y las tinieblas pronto desaparecerán
Entonces las esperanzas fluyen sin cesar
En el suspiro de mi alma...
Y seguiré soñando hasta el final de la nada. |