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En la llanura por donde pasan las sombras errantes
Y el corazón que se agita
Y la lluvia que rebota por el reclamo,
No hay razón para delirar
Mirar tras el bacón de la sonrisa
Miel de delirio
Y la queja de tu ira que entristece este silencio
Y solloza la noche
Porque padre nunca fui
Las sirenas son testigos
Por el martirio que resbala
Al son de la inexperiencia
Padre nunca fui,
Y la culpa no la tengo yo
Mi llanto que se queja
Por la llaga que respira
y las espinas que atraviesan este corazón dolido
Que lamenta sin cesar
La osadía dibujada en el mar de los sueños
Y el reclamo de la niña inocente
Que anhela libertad
El tiempo no regresa
Lo pasado hecho está
Y no hay ruego ni rito
Que haga volver el ayer. |