No depende de lo que pasa a
nuestro alrededor,
sino de lo que pasa dentro de nosotros.
Se mide por el espíritu con
el cual nos enfrentamos
a los problemas de la vida.
Es un asunto de
valentía,
es tan fácil sentirse deprimido y desesperado.
Es un estado de la mente,
no somos felices en tanto no decidamos serlo.
No
consiste en hacer siempre lo que queremos,
pero sí en querer todo lo que hacemos.
Nace de poner nuestro
corazón en todo y todos,
y hacerlo con alegría y entusiasmo.
No es
una posada en el camino,
sino una forma de caminar por la vida.