ESPIRITUALES

OJOS DE NIÑO

 
     
 

Cuando veo dientes de león,
veo hierba dañina invadiendo mi patio.
Mis hijos ven flores para la madre
y soplan la pelusa blanca pensando en un deseo.

Cuando veo un mendigo que me sonríe,
veo a una persona sucia que probablemente
quiere que le de dinero y eso me pone molesto.
Mis hijos ven a alguien que les sonríe
y ellos responden con otra sonrisa.

Cuando oigo una música, me gusta.
Pero digo que no sé cantar y no tengo ritmo;
entonces me siento y escucho.
Mis hijos sienten el ritmo y bailan.
Cantan y si no saben la letra, crean la suya propia.

Cuando siento un fuerte viento en mi rostro, me esfuerzo contra él.
Lo siento despeinándome y empujándome para atrás cuando voy caminando.
Mi hijos cierran sus ojos y abren sus brazos y vuelan con él,
hasta que caen a reír en el suelo.

Cuando veo un charco de lodo veo zapatos enlodados y tapetes sucios.
Mis hijos ven represas para construir, ríos para cruzar y bichos para jugar.

Yo solo quisiera saber si los hijos nos fueron dados para enseñarles o para aprender de ellos...

Es recomendable apreciar las pequeñas cosas de la vida, porque un día podría mirar para atrás y descubrir que eran grandes cosas.

Para finalizar, te deseo: grandes charcos de lodo... y dientes de león.

 
     


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