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Sólo
nos acariciará
el amor que prodigamos.
Sólo nos alegrará
la sonrisa que regalamos.
Sólo nos tranquilizará
el agua que juntos bebimos.
Sólo nos alimentará
el pan que compartimos.
Sólo nos cubrirá
el vestido con que al prójimo arropamos.
Sólo nos descansará
el cansancio del peregrino que
hospedamos.
Sólo nos consolará
la palabra con que reconfortamos.
Sólo nos guiará
la verdad que proclamamos.
Sólo nos sanará
el consuelo del enfermo que visitamos y la
sonrisa del amigo que encontramos.

Sólo nos librará
la vida nueva del preso liberado.
Sólo nos dará paz
la ofensa que perdonamos
y la injusticia
que combatimos.
Sólo hará renacer la esperanza
el abrazo compartido en
busca de justicia y verdad.
Así la humilde solidaridad de cada día
como flor que en el
silencio entrega su perfume,
construye fraternidad y
enriquece nuestras vidas...
SOLO NOS QUEDA LO QUE
DAMOS. |