HUMOR

FÁBULAS

 
     
 

EL CERDO

Un hombre va conduciendo por la carretera cuando de pronto ve que en dirección contraria viene una mujer conduciendo su auto.

Al acercarse, ella baja el cristal y grita:
¡¡CEEEEEEEEERDOOOOO!!

El hombre obviamente no se pudo quedar callado, bajó su cristal y le gritó:
¡¡PUUUUUUUUUTAAAAAAA!!


En eso, el tipo al doblar la curva...
¡ PUM !
... se estrella con un gran cerdo que está en medio de la carretera.

 
     
  MORALEJA
LOS HOMBRES NUNCA LOGRAN COMPRENDER
LO QUE LAS MUJERES TRATAMOS DE DECIRLES
 
     
 
 
     
 

EL GUARDA

Una pareja se fue de vacaciones a una laguna donde se podía pescar. El esposo amaba pescar al amanecer y a su mujer le encantaba leer.

 

Una mañana, el esposo volvió después de varias horas de pesca y decidió tumbarse y dormir una pequeña siesta. Aunque no estaba familiarizada con el lago, la esposa decidió salir a pasear en el bote. Remó una pequeña distancia, ancló el bote retomó la lectura de su libro.

 

Al poco rato apareció el guarda en su bote. Llamó la atención de la mujer y le dijo:
 

- Buenos días, señora... ¿Qué está haciendo?

- Leyendo - respondió ella, pensando "¿Es que acaso no es obvio?".

- Se encuentra en un área de pesca restringida.

- ¡Pero si no estoy pescando...! ¿No lo ve?

- Si, pero tiene todo el equipo. Tendré que llevarla conmigo y ponerle una multa.

- Si usted hace eso lo denunciaré por violación! - dijo la mujer indignada.

- ¡Pero si ni siquiera la he tocado...!

- Si, pero tiene todo el equipo!

 
     
 

MORALEJA
N
UNCA DISCUTAS CON MUJERES QUE SABEN LEER

 
     
 
 
     
 

LA CUERDA

Once personas se aferraban a una misma cuerda que colgaba de un helicóptero, diez hombres y una mujer. La cuerda no era suficientemente gruesa como para soportar el peso de todos, por lo que decidieron que una persona debía soltarse. De otro modo, todos caerían.

No lograban elegir quién sería esa persona, pero entonces la mujer, con voz firme, anunció que se ofrecía voluntariamente para soltarse de la cuerda.

Después de todo, dijo, estaba acostumbrada a relegar sus intereses propios, ya que:
Como madre siempre daba prioridad a los hijos;
Como esposa, anteponía los intereses de su marido a los propios,
Como hija se doblegaba ante su padre,
Como profesional permitía que sus jefes obtuvieran el crédito por sus logros.
"Como mujer", dijo alzando la mirada hacia el infinito y poniéndose una mano sobre el corazón..., su misión en la vida era sacrificarse por los demás, sin esperar nada a cambio.

Eufóricos de emoción y orgullo, los hombres rompieron en aplausos... y se cayeron los muy idiotas...

 
     
 

MORALEJA
NUNCA SE FÍEN DE LA ABNEGACIÓN DE UNA MUJER
SOMOS NOBLES PERO NO IDIOTAS

 
     


VOLVER
 

la-arania.com - Todos los derechos reservados