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Usted,
usted que frecuenta el éxito, como una costumbre más... Usted, que
triunfa con la misma naturalidad en los negocios y en los deportes más
exclusivos... Usted, que está habituado a que los hombres lo respeten y
las mujeres lo admiren... Usted, ¿nos puede decir cómo hace?
Tal
vez quien más ha reflexionado sobre la música para televisión, sea el
compositor Pierre Pérez Pitzner, autor del libro titulado "La corchea y
el orticón, interacción y propuesta". A dicho libro pertenece la célebre
frase que dice: "De cada diez personas que ven televisión, cinco... son
la mitad".
Si
aquel que dice ser tu mejor amigo te clava un puñal en la espalda, debes
desconfiar de su amistad.
-A
menudo mis alumnos me preguntan si la hermenéutica telúrica incaica
transtrueca la peripatética arotrética de la filosofía aristotélica, por
la inicuidad fáctica de los diálogos socráticos no dogmáticos. Yo
siempre les respondo que no.
- ¿Que no qué?
- Que no sé.
- Pero, ¿alumnos de qué, puede saberse?
- Ah. De basquetball.
Cuando
nació era el menor; no?... y siguió siendo el menor un tiempo,
casualmente hasta que nació el hermano, en... Bueno, en realidad el tema
del hermano merecería un desarrollo un poco más... Debo decir, no se
sabe, por ejemplo, a ciencia cierta... si tuvo hermanos. Me refiero, tal
vez sí se sepa, yo en este momento lamentablemente no... no estoy en
el...
El
mayordomo, luego de inspeccionar el lugar le dijo a Mastropiero: "Señor,
la silueta que usted vio no se menea, sino que está inmóvil; no está en
la ventana, sino en un viejo cuadro al óleo; y no se trata de ningún
extraño animal, sino de la duquesa Sofía"
En
esa época, una tierna adolescente, Henriette, solía sentarse junto a
Mastropiero en la estrecha banqueta del pianista, vigilada de cerca por
la madre, Madame Leforquier. Con Henriette a su lado, Mastropiero
aporreaba el piano, ilustrando las películas, que eran mudas. Henriette,
por suerte para ella, era sorda. Y la madre, por suerte para Mastropiero,
era ciega.
-Y
recuerden que todo ser cree ser todo; pero nada es todo: todo es apenas
nada; el ave es nada, porque vuela; el pez es todo, porque nada.
-¡Gracias por todo!
-De nada
Hombre
prevenido vale por dos; una pareja desprevenida vale por tres.
Me
duele que se piense que el nuestro es un gobierno autoritario. Que no se
piense esto; es una orden.
No
deje de ver "El Asesino Misterioso". Si usted ya la vio, no cuente el
final. Si usted aún no la vio, no adivinará hasta el último minuto que
el asesino es Jack el forastero.
Cálmese,
doctor... usted ha estado reflexionando, digamos por caminos sinuosos.
Digamos, ha estado usted razonando... fuera del recipiente.
-A
partir de ahora el país cuenta con una nueva e importante comisión. Un
gran aporte para nuestras instituciones.
-Así es, además usted y yo no habíamos estado nunca antes en una
comisión tan importante.
-Es verdad, hasta ahora, siempre habíamos cobrado comisiones
importantes.
Te
diré que no es cierto que todos los negros son maltratados en este país,
algunos negros son maltratados en otros países.
-
Aún así hay muchos que se creen muy vivos, porque se la pasan de
aventura en aventura, fornicando sin ton ni son, a tontas y locas...
- y... esas son las más fáciles!
¡El
poder! ¡El trono! ¿El trono o María? Al fin y al cabo el trono lo quiero
para posarme sobre él y satisfacer mis deseos, los más sublimes y los
más perversos. En cambio a María la quiero para… ¡Caramba, qué
coincidencia!
El
diálogo con la juventud se ha tornado dificultoso, sobre todo para los
que ya hemos pasado los treinta... Bueno, digamos los cuarenta... Digamos
los que en este momento tenemos cuarenta y tantos... Cuarenta y quince.
Aceptamos
que a nosotros el paso del tiempo nos ha modificado. En materia de sexo,
por ejemplo, lo que antes nos parecía moralmente inaceptable ahora nos
resulta... tristemente inalcanzable. Como dicen los libros de sexología:
"Cuantos más años a cuestas, más te cuesta y menos te acuestas".
Pero
las chicas, las chicas también han cambiado; cuando éramos jóvenes,
cientos nos concedían sus gracias por pasión. Ahora, gracias si por
compasión nos ceden el asiento.
Sus
encantos no habían disminuido con los años... habían desaparecido.
¡Oro
por baratijas! ¡Qué abuso! ¡Qué trueque tan desigual! Después del canje
Don Rodrigo guardó en un cofre lo que había obtenido: montañas... de
baratijas.
Durante
el estreno de esta primera sonata se produjo un verdadero escándalo. Desde un comienzo el público se dividió: mientras unos silbaban y
abucheaban, el resto se retiraba de la sala.
Gundula,
fiel al respeto debido a su esposo, sentía que no podía corresponder a
los requerimientos amatorios de Mastropiero, hasta que una tarde,
comprobó que podía perfectamente.
Dice
Johann Sebastian Mastropiero en sus memorias: "Sí, yo he compuesto
música para la campaña electoral del doctor Alberto Ortega, porque el
doctor Alberto Ortega siempre supo poner por encima de los mezquinos
intereses partidistas, los supremos intereses personales; porque cada
vez que lo creyó necesario, no vaciló en dividir a su propio partido,
hasta convertirlo en el más partido de todos; porque es un prohombre
respetado por propios y ajenos, insobornable custodio de lo propio,
inflexible amigo de lo ajeno, y por último, porque es incapaz de una
traición, es incapaz de una falsa promesa, es básicamente incapaz".
Estas
escenas, cuyo objeto es desmentir la fama de decadencia que algunos han
endilgado a la Universidad de Wildstone, son estrictamente documentales,
y han sido filmadas en la Universidad de Columbia.
Aguaribay
también recibió el llamado de la música y compuso una serie de
canciones. La música no lo llamó más.
La
confianza mata al hombre... y embaraza a la mujer.
Los
mellizos Mastropiero, Johann Sebastian y Harold, sabían muy poco el uno
del otro. Johann Sebastian tenía noticias de que su hermano pertenecía a
la Mafia y éste conocía la música de Johann Sebastian. Ambos estaban
indignadísimos.
...fue
entonces cuando decidieron incorporar un músico al equipo; recurrieron
al compositor y célebre guitarrista Ramón Véliz García y Casal, al que
llamaban "el Cervantes de la guitarra", porque era manco.
Toda
vez que por necesidades económicas Mastropiero se vio obligado a
componer música a pedido o por encargo, produjo obras mediocres e
inexpresivas. Por el contrario, cuando sólo obedeció a su inspiración
jamás escribió una nota.
En
fin, no perdamos más tiempo, porque como bien dicen en inglés: “Time is
money”: “El tiempo es un maní”.
El
mismo Mastropiero realizó experimentos con una bandada de pájaros
tocando al piano su sonata en mi bemol, cada vez que les daba de comer.
Después de cierto tiempo, las aves comenzaron a rechazar todo tipo de
alimentos...
Hola,
señora mamá. Hoy voy a comenzar mi programa con un consejo que ya les he
dado otras veces pero que nunca está de más repetirlo, y es el
siguiente: Los niños tienen que tener su lugar. Un lugar donde ellos
sepan que pueden jugar, correr, saltar, ensuciar, romper… Por supuesto,
señora, es conveniente dentro de lo posible, que ese lugar no esté muy
alejado de su barrio.
Cierto
día, a la edad de tres años, el pequeño Hans se acercó al piano de la
sala y lo tocó con las manos. Su madre, al ver esto, gritó: ¡Hans! El
niño, sorprendido en falta, le respondió: ¿Qué quieres madre?... La vida de Hans Glockenkranz estaría colmada de episodios como éste.
Sólo
unos pocos elegidos pertenecen de verdad al gran mundo. Sólo unos pocos
elegidos en el mundo lucen la hora exacta en su muñeca. Relojes "Chaque
heure pour la minorie"... ¡Flor de "relós"!.
No
me acuerdo si fue antes o después... No, fue después... Lo que no me
acuerdo es después de qué... |