LIBRO DEL MES

EL ORIGINAL PECADO ORIGINAL
Pieza Para Teatro
Gerardo Cardona Velasco

 
LIBRO DEL MES  ***   TODOS LOS MESES UN LIBRO NUEVO   ***
 
 
 

ESCENA DIEZ:

Adán y Eva son castigados por Dios.

 

-¿Dónde estás tú, Adán? –llamó con severidad Jehová Dios.

-Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí entre los árboles del huerto –respondió Adán.

-¿Quién te enseñó que estabas desnudo, muchacho desobediente? ¿Has comido del árbol del que yo te mandé no comieras? –preguntó Dios.

-La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí –respondió Adán tratando de disculparse.

-¿Qué es lo que has hecho, mujer? –preguntó Dios a Eva.

-La serpiente me engañó, y yo comí –contestó Eva queriendo a su turno inculpar a la serpiente-.

Y Jehová Dios dijo con severidad a la serpiente:

-Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. La serpiente –al no encontrar ni a un ratoncito al que echarle la culpa- optó por quedarse callada para siempre.

Luego el Señor mirando a la mujer esto le dijo:

-Multiplicaré en gran manera los dolores de tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.

A continuación dijo Dios al hombre:

-Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé no lo hicieras, maldita será la tierra por tu causa, con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu frente comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás –sentenció Jehová Dios, al tiempo que les hacía una túnicas de pieles para vestirlos y arrojarlos de inmediato  del paraíso, el cual guardó colocando a la entrada del Edén querubines con espadas encendidas que cuidarían el camino hacia el árbol de la vida impidiéndoles que alguna vez regresaran.

 

 

ESCENA ONCE:

Adán y Eva fuera del paraíso.

 

-¡¿Es este peladero el maravilloso paraíso prometido, mujer?! –gritó Adán con mucha rabia-. Si ves, mujer –continuó vociferando-, en lo que hemos parado por culpa de tus malditos caprichos -dijo Adán a Eva mientras ella marchaba tras de él, triste y en silencio-. Nunca más volveré a hacerle caso en nada. En nada, ¿me oyes?. En nada –sentenció Adán muerto de la piedra.

-Eso ya lo veremos –contestó Eva, pero Adán por seguir refunfuñando no la escuchó.

-¿Qué dices, mujer? No me hables entre dientes. Habla claro –gritaba Adán, apurando el paso para buscar con premura su primera puesta de sol en la tierra.

-Nada, cielito, nada –respondió Eva volteando a mirar hacia la serpiente que fiel se arrastraba tras ella. Al éstas cruzar sus miradas cómplices, se guiñaron el ojo...

 

FIN

 

Autor: Gerardo Cardona Velasco

Fecha: Bogotá, Junio 15 de 2005

 
 
 

 
     
 

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