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Ese olor a vino que aun inunda su alma
Noches oscuras en las que esperaba tu visita
Como
arrinconada
en una esquina de la cama
Fingía dormir placidamente
En realidad rezaba en silencio
Pedía a Dios que te durmieras placidamente
Tal vez para siempre...
Dios que ingenua que era!
Noche tras noche el mismo martirio
El mismo olor a vinacho
Y ahora que ya ha crecido
Lastima y pena es lo que siente por ti
Ni siquiera le queda el sentimiento de asco
Simplemente pide que no se repita
Que a esa cosita que ya está en sus vidas
No le toque el mismo martirio que a ella
Tal vez no pueda olvidar nunca
Y aquel olor a vino vuelva cada noche a su lado
Garbiñe |
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