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DEFINICIÓN BÁSICA
Los orígenes
del automóvil deben buscarse en la máquina de vapor de Watt, en Vivian y
Griffith (Inglaterra) y en Evans y James (EE UU). Ya en 1830 circularon
por Inglaterra diligencias de vapor, y este método de propulsión alcanzó
su perfección máxima en Francia con Amédée Bollée, que introdujo los
cilindros en V y el cambio de velocidades.
Pero el futuro del automóvil con motor de explosión se
inicia en Francia con Lebon y Lenoir y en Alemania con Marcus. A finales
del s. XIX aparecen constructores cuyo nombre se ha perpetuado hasta
nuestros días: Daimler, Panhard, Renault, Benz, Peugeot.
Marca un hito en la historia del automóvil la
fabricación del Ford T, que con su objetivo de conseguir un vehículo
práctico y económico alcanzó la verdadera popularización del automóvil,
con 15 millones de unidades fabricadas en tan sólo 19 años.

Después de la II Guerra Mundial, el automóvil, que se
había ido perfeccionando a lo largo de los años, se adecua a los
imperativos económicos del momento y aparece el denominado utilitario,
cuyas características más notables son ligereza, dimensiones contenidas
y ahorro de combustible. Fueron arquetipos de este período el Renault 4
CV, la DKW, el Fiat 500 y, un poco más tarde, en España, el Seat 600.
El automóvil consta de carrocería, bastidor, motor y
elementos accesorios; en numerosos modelos, la carrocería tiene la
rigidez suficiente como para sustituir al bastidor. Otros elementos
importantes son: las ruedas y los ejes; la suspensión y los
amortiguadores; los frenos (de disco o de tambor) y la dirección (de
cremallera, asistida); el embrague (manual o automático) y la caja de
velocidades (con marcha atrás y cuatro velocidades, si bien la mayoría
de modelos incorpora una quinta velocidad), y el diferencial, que
transmite a los ejes el movimiento del motor. Los dos tipos de motores
existentes son el de explosión de cuatro tiempos (el más generalizado) y
el Diesel.
Los esfuerzos más recientes en la industria del
automóvil tienden a aumentar los elementos de seguridad (frenos
antibloqueo, carrocerías y bastidores con elementos deformantes) y de
comodidad (climatización, controles electrónicos), además de procurar
coeficientes aerodinámicos que consigan altas prestaciones con bajos
consumos de combustible. Los proyectos más avanzados para el futuro,
como el coche eléctrico o el motor de turbina, tienen aún que resolver
considerables problemas técnicos para llegar a alcanzar una producción
masiva que resulte rentable.
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