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DEFINICIÓN BÁSICA
Papel
decorativo con el que se recubren las paredes interiores de edificios y
viviendas. El papel pintado se ha fabricado a semejanza de las telas
decorativas, tapices, pieles y paneles de madera que cubrían los muros
de las viviendas y protegían a sus moradores.
Puede ser liso, de colores, en relieve, con todo tipo
de estampados o dibujos y estar recubierto de lana de borra o polvo de
tela. Antiguamente se estampaba a mano, pero en la actualidad se imprime
a máquina y en serie. Buena parte de su éxito se explica por estar
fabricado en serie y ser asequible y fácil de instalar, mantener y
renovar.
En China y Europa se utilizó desde el siglo XVI. En
1599 se fundó en Francia un gremio de empapeladores. Los papeleros
ingleses, que también imprimían papeles para forrar cajas, fabricaban
rollos de papel pintado a finales del siglo XVII. La mayor parte se
imprimían de forma repetitiva con bloques y algunos se decoraban con un
coloreado a mano adicional. Eran especialmente apreciados los papeles
veteados y los de apariencia de tejido que imitaba al terciopelo. Los
papeles coloreados a mano procedentes de China, pintados o impresos,
resultaban muy atractivos y formaban escenas continuadas como si se
tratara de un mural.
Los inventos ingleses, como la máquina de imprenta con
cilindros de grabado y los rollos continuos de papel, hicieron posible
incrementar en gran medida la producción de papel pintado en el siglo
XIX. La calidad del diseño disminuyó al hacerse más económica la
fabricación y al aumentar la demanda. Como contrapartida, el diseñador
inglés William Morris mejoró los diseños basándose en temas medievales.
El diseño del papel pintado producido en serie no
mejoró hasta después de la II Guerra Mundial, cuando se descubrieron
nuevos procedimientos de impresión. A partir de entonces los papeles
pintados lavables, cortados y listos para una aplicación más sencilla,
se convirtieron, junto con los plásticos y algunas telas, en un elemento
muy utilizado en la decoración de paredes. |
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