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DEFINICIÓN BÁSICA
Pliego de
papel, de gran formato, impreso con anuncios o avisos, producido de
forma masiva para su exhibición en público. Por lo general, se componen
de una imagen llena de color y un breve texto o una marca
identificativa. Normalmente, los carteles tienen fines comerciales
-anunciar productos o publicar acontecimientos-, pero también pueden ser
recomendaciones de educación pública, instrumentos de propaganda o meras
obras de arte sin un mensaje particular.
Los carteles nacieron en el siglo XV con la invención
de la imprenta. Los primeros, que generalmente no iban ilustrados, daban
aviso de proclamaciones reales, decretos municipales, ferias y mercados
y, en algunos casos, anunciaban libros. En los siglos siguientes a veces
estaban ilustrados con pequeños grabados a fibra, pero su producción no
era fácil por lo que no eran muy comunes.
Los pósters no empezaron a tener su aspecto actual
hasta el siglo XIX. Toulouse-Lautrec, uno de los cartelistas más
destacados del siglo XIX, introdujo importantes cambios en su contenido
y en su estilo artístico. Abandonó el impresionismo lírico de los
estilos precedentes para utilizar grandes zonas de colores lisos,
técnica tomada de los grabados japoneses. Las figuras femeninas
idealizadas de las épocas anteriores fueron sustituidas por personas
reales, aunque sutilmente estilizadas, formando viñetas, como una mujer
bebiendo en un bar, o un caballero y una dama sentados a una mesa
besándose. El artista redujo la importancia del texto, obligando al
espectador a concentrar su atención en el aspecto pictórico del cartel.
Una de las últimas obras de Toulouse-Lautrec es su cartel Jane Avril
(1899) en el que, con excepción del nombre de la artista, el texto ha
sido completamente eliminado, y constituye el prototipo de todos los
carteles modernos, puramente pictóricos.
Los representantes del Art Nouveau introdujeron un
estilo pictórico alternativo al de Toulouse-Lautrec, creando carteles de
imágenes exóticas y estilizadas por medio de líneas fluidas y de
elegantes formas alargadas. Entre los artistas de carteles estilo Art
Nouveau más representativos se encuentran el inglés Aubrey Beardsley, el
francés nacido en Checoslovaquia Alphonse Mucha, el belga Henri van de
Velde, las hermanas escocesas Frances y Margaret MacDonald, el
estadounidense Will Bradley, el austriaco Gustav Klimt y el holandés Jan
Toorop. Van de Velde, con su cartel Tropon (1899), marcó un hito y un
estilo totalmente nuevo en esta parcela del arte, al eliminar totalmente
las figuras humanas y sustituirlas por un dibujo abstracto. Dentro de
esta corriente modernista destacan en España Ramón Casas, autor del
célebre cartel de Anís del mono y Santiago Rusiñol.
Sin ser un artista muy prolífico, Bonnard introdujo una
importante innovación en esta modalidad artística. En un cartel
anunciador del periódico La Revue Blanche, realizado en 1894, utilizó el
texto como parte integral de la ilustración, entrelazando las letras con
la ilustración y empleando como fondo palabras en caracteres muy
pequeños. Este nuevo estilo ejerció un efecto vigorizante sobre el
posterior diseño de carteles que duró hasta bien entrado el siglo XX.
Con el estallido de la I Guerra Mundial en 1914, el
arte del cartel experimentó un cambio radical. Los pósters pasaron a ser
instrumentos de propaganda y se utilizaron también para llamar a filas y
para vender bonos de guerra. Comparándolos con los estilos anteriores,
resultaban artísticamente toscos, pero con un mensaje contundente.
Durante las décadas de 1920 y 1930, los carteles reflejaron
numerosísimas influencias: cubismo, surrealismo, dadaísmo y Art Déco,
entre otras. Entre los artistas del género se encontraban los franceses
Cassandre (nombre profesional de Adolphe Mouron, 1901-1968) y Jean Carlu,
y el estadounidense E. McKnight Kauffer. Las obras más conocidas se
deben al primero de ellos, quien, en sus anuncios de los ferrocarriles
franceses, en estilo Art Déco, como el del Nord Express (1927),
representa los trenes y las vías con un elegante estilo geométrico,
semiabstracto. Durante esos años se generalizaron dos nuevos tipos de
cartel, el de cine y el de viajes. El éxito alcanzado por el cine mudo
y, después de 1929, por el cine sonoro, acarreó un enorme aumento en la
producción de carteles cinematográficos.
En los años veinte y treinta alcanzaron también gran
importancia los carteles no comerciales realizados por artistas, sobre
todo en Alemania y en Rusia. Los dadaístas John Heartfield, George Grosz
y El Lissitzky, experimentaron con carteles fotográficos (en lugar de
pintados), haciendo complejos fotomontajes con fragmentos de diferentes
fotografías. La escuela alemana de la Bauhaus, en Weimar, Dessau y
Berlín, fue la pionera en crear nuevas formas de arte gráfico,
integrando el texto del poster en el dibujo y utilizando, en algunos
casos, las palabras o letras del texto para componer todo el dibujo. La
obra del artista estadounidense, austriaco de nacimiento, Herbert Bayer
situó el dibujo gráfico de carteles en un nivel de refinamiento no
igualado hasta la década de 1960.
Durante la II Guerra Mundial volvieron a aparecer
contundentes carteles de propaganda, a menudo realizados por artistas
tan importantes como el ruso Ben Shahn.
En los carteles de la posguerra se adaptaron y refinaron las tendencias
anteriores. Pintores como los españoles Pablo Picasso y Salvador Dalí,
el francés Henri Matisse, el suizo Max Bill y el estadounidense Roy
Lichtenstein, realizaron carteles, de la misma forma que los artistas
gráficos de Estados Unidos Peter Max, Milton Glaser y Tomi Ungerer. En
Latinoamérica destaca la escuela cubana, que desarrolló un estilo
propio, encabezado por el diseñador gráfico Félix Beltrán.
Actualmente, los anuncios a través de televisión, radio
y de imágenes fotográficas en multitud de periódicos y revistas, ponen
en tela de juicio la importancia del cartel y el papel que desempeñaba
el artista en su diseño. Sin embargo, las agencias publicitarias han
reaccionado produciendo carteles fotográficos muy llamativos visualmente
y de gran calidad. |
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