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DEFINICIÓN BÁSICA
Técnica
que aplica la informática al diseño y empleo de aparatos que, en
substitución de personas, realizan operaciones o trabajos, por lo
general en instalaciones industriales.
Muchas aplicaciones de los robots corresponden a tareas
peligrosas o desagradables para los humanos. En los laboratorios
médicos, los robots manejan materiales que conlleven posibles riesgos,
como muestras de sangre u orina.
En otros casos, los robots se emplean
en tareas repetitivas y monótonas en las que el rendimiento de una
persona podría disminuir con el tiempo. Los robots pueden realizar estas
operaciones repetitivas de alta precisión durante 24 horas al día sin
cansarse. Uno de los principales usuarios de robots es la industria del
automóvil para trabajos como soldadura por puntos, pintura, carga de
máquinas, transferencia de piezas y montaje. Los robots se usan también
en el montaje de aparatos electrónicos, para montar microchips en placas
de circuito.
Las actividades que entrañan gran peligro para las
personas, como la localización de barcos hundidos, la búsqueda de
depósitos minerales submarinos o la exploración de volcanes activos, son
especialmente apropiadas para emplear robots. Los robots también pueden
explorar planetas distantes.
Ya se emplean robots para ayudar a los cirujanos a instalar
caderas artificiales, y ciertos robots especializados de altísima
precisión pueden ayudar en operaciones quirúrgicas delicadas en los
ojos. La investigación en telecirugía emplea robots controlados de forma
remota por cirujanos expertos.
En los últimos años se han desarrollado sistemas que desarrollan tareas
que requieren decisiones y autoprogramación y se han incorporados
sensores de visión y tacto artificial.
Las máquinas automatizadas ayudarán cada vez más a los
humanos en la fabricación de nuevos productos, el mantenimiento de las
infraestructuras y el cuidado de hogares y empresas. Los robots podrán
fabricar nuevas autopistas, construir estructuras de acero para
edificios, limpiar conducciones subterráneas o cortar el césped. Ya
existen prototipos que realizan todas esas tareas.
Una tendencia importante es el desarrollo de sistemas
microelectromecánicos, cuyo tamaño va desde centímetros hasta
milímetros. Estos robots minúsculos podrían emplearse para avanzar por
vasos sanguíneos con el fin de suministrar medicamentos o eliminar
bloqueos arteriales. También podrían trabajar en el interior de grandes
máquinas para diagnosticar con antelación posibles problemas mecánicos.
Puede que los cambios más espectaculares en los robots
del futuro provengan de su capacidad de razonamiento cada vez mayor. El
campo de la inteligencia artificial está pasando rápidamente de los
laboratorios universitarios a la aplicación práctica en la industria, y
se están desarrollando máquinas capaces de realizar tareas cognitivas
como la planificación estratégica o el aprendizaje por experiencia. El
diagnóstico de fallos en aviones o satélites, el mando en un campo de
batalla o el control de grandes fábricas correrán cada vez más a cargo
de ordenadores inteligentes. |
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