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Las velas,
"guardianas multiculturales contra la oscuridad", evocan otras
épocas cuando el confort era desconocido...
Una vela encendida nos conecta con
agradables sensaciones...
Puedo imaginar el regocijo de quien es
recibido con la cálida ambientación de amor que solo puede dar la
luz de las velas...
Puedo apreciar cómo esa luz va transformándolo todo
bajo su influjo, como una bienvenida silenciosa e
intima...
Puedo imaginar un alma iluminada ante la
presencia de ese brillo tenue, elevándose al compás de la llama, que
baila al ritmo de sus más íntimas sensaciones...
O llamando tal vez, a esa alma que se
encuentra lejos de allí, comunicándose ambas tan breve y sutilmente
que es imposible interrumpir el contacto creado...
Una vela encendida es
un símbolo de amor iluminando el camino, es una sonrisa que nos dice
bienvenido a casa... |